Los estragos psicológicos por la pandemia de COVID-19
- Rodríguez Ambriz Jair Erick
- 5 nov 2021
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RODRÍGUEZ AMBRIZ JAIR ERICK | 05 DE NOVIEMBRE DE 2021
Salud mental
Los pacientes durante y después de haberse enfermado por el Coronavirus tiene un riesgo alto de desarrollar depresión y ansiedad. Aproximadamente un mes después de la infección, 31 a 38% de los pacientes tienen síntomas depresivos, 22 a 42% síntomas de ansiedad y 20% síntomas obsesivo-compulsivos (por ejemplo, temor a contaminarse y necesidad de lavarse repetidas veces las manos).
Los síntomas depresivos y de ansiedad son más frecuentes en mujeres y en aquellos con familiares infectados, malestares físicos residuales, infección severa, marcadores inflamatorios elevados y diagnóstico psiquiátrico previo.

Efecto de la pandemia en la salud mental de la población
Un mes después del inicio de la pandemia, en los Estados Unidos el 40% de los norteamericanos estaba angustiado por el miedo a contraerlo o morir. Los síntomas psiquiátricos que más frecuentemente presentaban eran:
Insomnio (19%)
Consumo de alcohol (8%)
Conflictos interpersonales (12%).
Efectos de la pandemia en la salud mental por COVID-19 en el sector de la salud
Los profesionales de la salud no están exentos de desarrollar síntomas o trastornos psicológicos o psiquiátricos. El 71% experimentan temor a tratar a pacientes con Coronavirus. Los efectos que se han presentado en este sector:
Miedo a infectar a sus familias.
Contagiarse a través de los equipos de protección personal e insumos que utilizan.
Agotamiento por largas horas de trabajo.
Manejar pacientes que no quieren seguir los lineamientos de salud
Efecto de la pandemia por COVID-19 en personas con enfermedades mentales previas
Este sector es un grupo vulnerable, ya que los pacientes que ya sufrían enfermedades mentales antes del inicio de la pandemia, no tenían acceso a los servicios de salud mental por su susceptibilidad emocional a los eventos estresantes y la pérdida de continuidad de su tratamiento.
Efecto de las medidas de mitigación y contención de la COVID-19
El aislamiento voluntario y el distanciamiento social a nivel psicológico implica riesgos debido a que despiertan sentimientos de incertidumbre, miedo y desesperación. A su vez esto ocasiona trastornos mentales como ansiedad, depresión y síntomas de insomnio en la población y sobre todo a pacientes que han tenido COVID-19.
La pérdida de trabajo, disminución o pérdida de ingresos son otros estresores importantes, al igual que el trabajo excesivo (home office) y cuidar de los hijos y de su educación (clases en línea). La violencia intrafamiliar y el aumento del consumo de alcohol y drogas empeoran las condiciones de las familias y la salud física y mental de sus miembros.
Finalmente un último factor importante que ha afectado bastante a la población y es considerado también un factor de estrés es la falta de información o inexacta proporcionada por los medios oficiales y las redes sociales. Es por ello que debemos hacer caso omiso a información falsa y tomar aquellas que son expedidas por instituciones oficiales de salud. Y para disminuir estos efectos que ha generado la pandemia se recomienda realizar ejercicio o caminar por lo menos por unos 30 minutos, comer saludablemente para evitar caer en la depresión y dormir lo necesario para poder rendir al máximo.













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